El Brazo del manco Puertas que abren espacios, puertas que nos cierran todos los espacios, después de noches pasadas anhelando el día, días anhelando la noche, panes que no hemos comido se enmohece en mesas lejanas; país que no aparece en los libros de geografía, nuestro país, hueco en el que caído, hueco que nos socava, beso que no recibimos, beso que se ahoga en la fosa de los besos que no damos palabras que decimos, granos de uva tan agrios como las palabras que callamos; certezas que no tenemos, nuestras únicas certezas de verdad. Todo ausencia, todo carencia y todo dolor, como el brazo de un manco. Volver a casa Con los mapas del tesoro bajo el brazo dejé mi casa y caminé por los escondrijos del miedo en busca del canto de las sirenas No encontré en mi viaje más que grises piedras de pederna...
La editorial vasca EL GALLO DE ORO ha publicado este año de 2019 la POESÍA COMPLETA DE BASHO. Beñat Arginzoniz ha sido el responsable de la edición del texto y de la publicación del libro. A continuación reproducimos el prólogo firmado por el propio Beñat Arginzoniz donde nos da las claves de su edición y explica algunas cuestiones fundamentales para entender la obra. Siendo Basho el poeta japonés más difundido en occidente, no existía hasta ahora una obra completa suya traducida al castellano. Ahora sí. Se publicó en Bilbao en el mes de marzo de 2019 como consta en el COLOFÓN PRÓLOGO O PALABRAS PREVIAS DEL EDITOR PUBLICADAS EN LA EDICIÓN DE LA POESÍA COMPLETA DE BASHO Nº 8 de la colección Gallo Rojo, libros de poesía de la editorial EL GALLO DE ORO 1. Matsuo Basho es un maestro del haiku, y es también el máximo representante de la poesía japonesa. Sin embargo, ni quiso ser un maestro ni le interesaba el renombre o cualquier ...
Ahora voy a contar la historia de mi vida en un abecedario ceniciento. El país de los ricos rodeando mi cintura y todo lo demás. Escribo y callo. Yo nací de repente, no recuerdo si era sol o era lluvia o era jueves. Manos de lana me enredaron, madre. Madeja arrebatada de tus brazos blancos, hoy me contemplo como un ciego, oigo tus pasos en la niebla, vienen a enhebrarme la vida destrozada. Aquellos hombres me abrasaron, hablo del hielo aquel de luto atormentado, la derrota del niño y su caligrafía triste, trémula flor desfigurada. Madre, no me mandes más a coger miedo y frío ante un pupitre con estampas. Tú enciendes la verdad como una lágrima, dame la mano, guárdame en tu armario de luna y de manteles. Esto es Madrid, me han dicho unas mujeres arrodilladas en sus delantales, este es el sitio donde enterraron un gran ramo verde y donde está mi sangre reclinada. Días de hambre, escándalos de hambre, misteriosas sandalias aliándose a las sombras del rome...