En recuerdo de Ramiro Pinilla
José Fernández de la Sota CONSEJOS CONTRA EL VIENTO A Ramiro Pinilla Mejor no hablar. Hace viento. El viento no tiene nada que perder. Pero el viento desnudo, el exiliado aire perdido, pobre de solemnidad, el aire que no tiene donde caerse vivo, el aire de repente –te lo digo– es capaz de arrancarte la voz. De pronto el viento puede desnudarte. Tenazmente levanta los tejados, arrasa las cosechas, borra tu rastro. Airadamente el viento se levanta, no pide la palabra, se lleva las palabras y las cosas el viento, las promesas, los trenes, los adioses el viento. De modo que conviene prepararse, créeme: desprenderse no puede ser tan malo. Vaciar la despensa. Tenerse nada más. Apropiarse. Expropiarse. Hacerse aire. Airearse. Regalarse. Guardar lo más valioso a la intemperie. Mejor tener solo cosas que nadie pueda quitarte. Este poema se publicó en el cuadernillo Sin otro oficio en agosto de 2014. Lo publicamos ahora como homenaje a Ram