Poesía completa de Basho


La editorial vasca EL GALLO DE ORO ha publicado este año de 2019 la POESÍA COMPLETA DE BASHO. 

Beñat Arginzoniz ha sido el responsable de la edición del texto y de la publicación del libro. 
A continuación reproducimos el prólogo firmado por el propio Beñat Arginzoniz donde nos da las claves de su edición y explica algunas cuestiones fundamentales para entender la obra.

 Siendo Basho el poeta japonés más difundido en occidente, no existía hasta ahora una obra completa suya traducida al castellano. Ahora sí. Se publicó en Bilbao en el mes de marzo de 2019 como consta en el COLOFÓN



PRÓLOGO O PALABRAS PREVIAS DEL EDITOR 
PUBLICADAS EN LA EDICIÓN DE LA 
POESÍA COMPLETA DE BASHO
Nº 8 de la colección Gallo Rojo, libros de poesía
de la editorial EL GALLO DE ORO

1.
Matsuo Basho es un maestro del haiku, y es también el máximo representante de la poesía japonesa. Sin embargo, ni quiso ser un maestro ni le interesaba el renombre o cualquier tipo de protagonismo en el parnaso literario. Disfrutaba bebiendo y asistiendo a fiestas junto a sus discípulos y amigos, fiestas en las que se elaboraban unos poemas colectivos llamados renga (donde estaba presente la idea de juego y se cuestionaba la noción de autor) que nos recuerdan vivamente a los cadáveres exquisitos que componían los surrealistas franceses. A pesar de la asistencia económica que en ocasiones podía reportarle la posición de maestro del haiku, Basho trató de alejarse del camino hollado de la popularidad para recorrer hasta el final el camino de la poesía. Quiso seguir el camino del haiku y hacer que la Poesía y la Vida quedasen entreveradas hasta el punto de no distinguirse.

Basho renovó la poesía japonesa y esta fue, entrado el siglo XX, un verdadero revulsivo para la poesía europea. Uno de los aspectos que hacían tan lúgubre la poesía occidental a inicios del siglo pasado era la fuerte dependencia que tenían las palabras del pensamiento abstracto. Ante ello se impuso el haiku para descubrirnos que todo estaba aquí, que simplemente bastaba con mirar atentamente a nuestro alrededor para poder expresar con mayor significado y patetismo esas ideas abstractas. El amor, la verdad, los ideales... ? Mejor seria olvidar a Platón y abrir bien los ojos: Todo esta aquí: En una brizna de hierba, en el ladrido de un perro, en el vuelo herido de una hoja o en la mosca que zumba atrapada en mi mano.

Basho nos enseña a mirar y sus paisajes, a veces irreales y otras premonitorios, rara vez son bellos o grandiosos, pues en ultima instancia lo que se refleja en ellos es una experiencia significativa o personal. Se nos dice qué es lo que esta sucediendo en este momento y en este lugar. Sin embargo, es el poema el que llega a Basho, no es él quien lo busca. ¿Cómo es esto posible? Acaso si lo espera, lo ha esperado, —"Quien no espera lo inesperado no lo reconocerå cuando llegue", dijo Heráclito— pero no lo busca. Y cuando lo inesperado llega lo hace como una unidad sin fisuras... simplemente llega... ha llegado... y señala el lugar donde se confunden la Vida y la muerte. En el haiku todo coexiste, pero no como una fusión de contrarios sino como una suerte de suspensión del ánimo. Se nos enseña el destello de la sonrisa o del relámpago: es el momento —fuera del espacio, del lenguaje y del tiempo— en el que aparece la poesía. ¿Cómo es eso posible?, me pregunto de nuevo, no está el haiku hecho con palabras? ¿Puede el propio lenguaje situarse mas allá o mis acá del lenguaje, escapando al símbolo y a la razón? Si, si que se puede. Y este y no otro es el misterio de la poesía: hablar de lo que no se puede hablar, señalar el lugar de la herida, aquello que nadie dice y que acaso sea lo único real.

Lo que del haiku nos cautiva es la economía de sus formas: cómo el universo cabe en tan pocas lineas. Es un apenas nada que es casi todo, un silencioso charco donde se refleja el mundo y donde tiembla el alma con todas sus dolencias; desfile de luz y sombra desde el que arrostramos la Vida. El haiku nace del asombro, lo cotidiano se vuelve insólito, único, como una magia. Lo maravilloso se impone como una evidencia que comienza de pronto a latir ante nosotros: esa mariposa que se posa sobre la hierba es tan bella como el templo de Chusonji, porque todo forma parte del desenvolvimiento sagrado del mundo. El haiku nace de la sensibilidad de reconocer en cada cosa la extrema fragilidad de la existencia y su inherente fugacidad.

Leer a Basho nos engrandece. Y esta afirmación es siempre valida para la lectura de haikus, pues es el lector el que efectúa parte de la escritura. Los haikus son tan breves, sucintos y ambiguos, que el lector debe proveer sus propias imágenes y procurar los saltos y conexiones de su propia experiencia para comprender la extensión del poema. Así, en última instancia, la belleza y profundidad de este género recaen sobre la sensibilidad poética del lector.

No he podido evitar dar estas escuetas pinceladas sobre el haiku que no son sino meras impresiones personales y una licencia que me arrogo. Cualquiera que esté interesado en el género debe acudir a los trabajos realizados por investigadores de la talla de Fernando Rodriguez-Izquierdo o por estudiosos tan sagaces como Vicente Haya.

2.
Estamos ante el poeta japonés que mejor conocemos en occidente y el más difundido mundialmente. Sus traducciones, tanto de sus haikus como de sus diarios de viaje, son muchas. Los estudios sobre su obra y sobre su figura, innumerables. De modo que podrá resultar asombroso, si no increible, el que la mayor parte de sus haikus hayan permanecido ignorados para el lector hispanohablante hasta el dia de hoy. ¡Mås de medio millar de haikus inéditos!, aproximadamente 700 haikus de estos 1.012 que ofrece esta edición de su poesia completa no han sido nunca antes volcados al castellano. ¿Cómo es eso posible? Uno de los poetas más influyentes del mundo y apenas hemos visto la mitad de su rostro.

Esto es así porque no ha sido hasta esta ultima década cuando se ha realizado la cic1ópea labor de elaborar el libro integral de sus haikus. Como era de esperar esta ingente tarea, fruto de años de trabajo, ha sido realizada por un equipo de investigación japonés (2008). A esta edición de su poesía, completa y anotada, le ha seguido una traducción al inglés (2013), otra al francés (2014), y una última al portugués (2016). Todas ellas acompañan los poemas con unas notas de un valor incalculable, extraídas de la edición nipona, que sitúan cada poema en su contexto histórico y vital. Estas notas son imprescindibles para la correcta comprensi6n de los haikus, por lo que también han sido incluidas en este libro, además las he complementado con mi propia labor de investigación y con observaciones personales, quehacer que finalmente se ha convertido en el proceso mas arduo de la elaboración de esta obra.

De las tres ediciones existentes en occidente, las dos primeras están traducidas directamente del japonés, mientras que la edición lusa es una traducción indirecta, hecha a partir de las mencionadas ediciones y de la reelaboración de los poemas que ya existían en portugués. Creo que esta última versión, realizada por Joaquim M. Palma, trabaja sobre un terreno más nítido, salvados ya muchos de los problemas de la traducción, y se centra mejor en la armonía del resultado. Tengo la sensación de que al no estar coartada por la literalidad, consigue darnos una visión mas viva y unitaria de Basho y de su poesía.

3.
De igual manera he trabajado con las tres ediciones completas anteriores y con los poemas que ya existían en castellano, portugués, italiano y francés, que sin ser demasiados (menos de la mitad del total existente en este libro), me han servido para aclarar dudas y corregir poemas cuyas traducciones directas eran tan dispares que llegaban incluso a contradecirse en algunos de los casos. También he creído necesario someterlos a la métrica de 5-7-5 silabas utilizada en el haiku en español, de no haberlos atado a esta cadencia algunos haikus hubieran resultado prosaicos.

Ya sabemos, pues no podría ser de otra manera, que la traducción de un poema supone un desarrollo del original, el paso de una lengua a otra es siempre abismal. Poetas como T. S. Eliot, Ezra Pound o el mismo Octavio Paz, que tradujo Sendas de Oku, han demostrado que la traducción es una operación indistinguible de la creación poética, y que no puede ser una tarea servil sino una labor literaria y creadora, llegando muchas veces a equipararse al original traducido. Ya Borges nos advirtió que la traducción de un texto nunca debía ser un sucedáneo del original. Sería de una gran ingenuidad pensar que cuando se lee a Basho se está sólo leyendo a Basho y no al traductor, aunque ciertamente eso es de lo que se trata.

Hemos visto traducciones que fallan, unas porque carecen del espíritu que el poeta debe insuflarles y otras porque se antepone la fidelidad al texto original a otras consideraciones. Fidelidad que por otro lado seria fácil poner en entredicho (bastaría con comparar la gran diferencia existente entre las diversas traducciones realizadas de un mismo poema). Ello no sólo se debe a que se está bebiendo de un idioma tan lejano como el japonés, sino también a que el propio haijin dispone sus haikus para que generen múltiples sentidos. Así mismo, cada haiku puede dar lugar a cientos de interpretaciones. La polisemia interpretativa es un elemento básico en el haiku japonés. De modo que sólo un poeta puede realizar con éxito este trasvase, consiguiendo una mejor afinación de la palabra y dejando el poema abierto como una rosa para que su latido pueda ser sentido por todos. A este respecto quisiera destacar las versiones de Basho que han realizado poetas como Jesús Aguado y Octavio Paz.

Familiarizarse con estos poemas, reproducidos aquí en el orden cronológico aproximado en el que se escribieron, ofrece al lector una maravillosa visión del proceso a través del cual Basho cambió como poeta, cambiando a su vez la poesía de Japón y la del resto del mundo. La poesía de Basho es un producto de su tiempo y lugar, pero su habilidad para capturar y transmitir aspectos universales de la humanidad y de nuestro mundo hacen que sus poemas sean intemporales. Del mismo modo que en la elaboración de los poemas colectivos o rengas, los autores se anulan como individuos en beneficio de la obra común, así también en esta traducción he tratado de trabajar lo mejor que he podido sobre un texto que era ajeno para vivificarlo y complementarlo con mi mirada y con otras miradas. Espero que en el futuro surjan nuevos estudios sobre su poesía y nuevas versiones acudan al llamado de esta. De momento me alegra saber que por fin el leve Basho, con sus piernas enclenques, con su sombrero y sus sandalias de paja, y apoyado en su pequeño bastón, ha llegado hasta nosotros. Ahora que está aquí es posible que no diga nada, un corazón libre es impredecible, pero seguro que atraído por algo que ninguno de nosotros ve, pronto señalará con su dedo y como un niño dirá: iMirad!

Así, pues, miremos...
                                                                            Beñat Arginzoniz
                                                                            Bilbao, septiembre de 2018


MATSUO BASHO  (1644 - 1694)
SEGÚN KATSUSHIKA HOKUSAI
(1760 - 1849)





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