70 aniversario del libro "Mujer de barro" de Angela Figuera - X Jornadas de Poesía Vasca BBK

El Grupo Galatea lleva al escenario de la Sala BBK de la Gran Vía de Blbao su espectáculo basado en los versos de Ángela Figuera. Se trata de una forma de celebrar el aniversario de la publicación del primer libro de la poeta bilbaina, Mujer de barro. Y es así como se titula el espectáculo-homenaje de Galatea, en el que participan Ana Guadalupe Fernández y Txemi del Olmo como intérpretes y Ziomara Hormaetxe (danza contemporánea).

19 de septimbre de 2018 a las 8 de la tarde


El Bibliobús que recorría los barrios de Madrid en los años 50
Ángela Figuera Aymerich nació en Bilbao el 30 de octubre de 1902.
Su padre era profesor de la Escuela de Ingenieros Industriales.
Su madre era una persona débil, tanto física como psíquicamente, y Ángela tuvo que ocuparse mucho de sus ocho hermanos menores.
Dicen que esta circunstancia le hizo desarrollar muy pronto un gran instinto maternal que influyó en su actividad como escritora y en los temas de su poesía.
Cuando terminó el Bachillerato estuvo dos años sin proseguir sus estudios porque quería estudiar Filosofía y Letras y su padre quería que estudiara una carrera más práctica.
Su padre murió en 1927 y Ángela, que por fin había comenzado estudiar Filosofía y Letras por libre (se examinaba en Valladolid) no había terminado aún la carrera. Además fueron ella y su abuela quienes asumieron la responsabilidad de sacar adelante a la familia.
Un tío paterno de Ángela la llevó a Madrid para que terminara sus estudios universitarios (le faltaba un curso). En 1930 toda la familia se trasladó a Madrid. Ángela trabajaba dando clases particulares y fue profesora en dos colegios.
En 1933 sacó plaza como catedrática de Instituto y se casó con su primo Julio Figuera Andú. En 1935, en Huelva, donde había sido destinada como profesora, su primer hijo murió al nacer.
Pasaron los primeros meses de la guerra civil en Madrid y luego la destinaron al al Instituto de Alcoy, donde pasó dos años separada de su marido que, como miembro del Cuerpo de Estadística, había sido destinado a Molina de Segura. Ella pidió el traslado al Instituto de Murcia y pudieron estar juntos los siete últimos meses de la guerra.
En los primeros años de la postguerra, la poeta trabajó sólo en su casa, dedicada a su hijo y a escribir. En 1948 publicó Mujer de barro.

Fueron años duros, pues ambos fueron represaliados y perdieron sus plazas de funcionarios. Pero en 1952 se colocó en la Biblioteca Nacional y trabajó en el Bibliobús, una biblioteca ambulante que recorría los barrios de Madrid.
La familia pasaba los veranos en Burgo de Osma; el resultado, un segundo libro, Soria pura (1949).
A partir de 1950 comienza la etapa de poesía social de Ángela Figuera, con el libro Vencida por el Ángel. En 1952 conoció a Pablo Neruda en París, a donde había ido a estudiar con una beca.
Vivió una temporada en Avilés, a donde fue en 1962 a reunirse una vez más con su marido que se había trasladado a esa ciudad por motivos profesionales,  y en 1971 volvió a Madrid, donde murió en 1984.



3 poemas del libro Mujer de Barro


Mujer

¡Cuán vanamente, cuán ligeramente
me llamaron poetas, flor, perfume!...

Flor; no: florezco. Exhalo sin mudarme.
me entregan la simiente: doy el fruto.
El agua corre en mi: no soy el agua.
Árboles a la orilla, dulcemente
los acojo y reflejo: no soy árbol.
Ave que vuela, no: seguro nido.

Cauce propicio, cálido camino
para el fluir eterno de la especie.


Nocturno

¡Está tan bella la noche,
dulce de paz y silencio!...

¡Qué pena me da dejarla
con tanta luna en el cielo!...
Pero mi amante me espera
con la mitad de su lecho...

Me despedí de la luna
con un además ligero:
un polvo de plata fina
me relucía en los dedos.

Dentro, mi amante dormía:
me incliné sobre su sueño...
Con mis dedos enlunados
le acaricié los cabellos.



Muerto al nacer

Ni aurora fue. Ni llanto. ni un instante
bebió la luz. Sus ojos no tuvieron
color. Ni yo miré su boca tierna...

Ahora, ¿sabéis?, lo siento:
Debisteis dármelo. Yo hubiera debido
tenerlo un breve tiempo entre mis brazos,
pues sólo para mí fue cierto, vivo...

¡Tantas veces me habló, desde la entraña,
bulléndose gozoso entre los flancos!...


Enlaces

Ángela Figuera Aymerich, belleza cruel

Enciclopedia Auñamendi




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